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Education for Kenya
Jesus Cubero

Roberta di Nicolantonio
Alvaro Portellano

Me llamo Jesús Cubero y soy como TÚ, una persona del mundo privilegiado con sus preocupaciones y dudas existenciales, con virtudes y defectos, pero con la gran SUERTE de haber nacido en el lado del mundo donde dormir en una casa, comer diariamente y acceder a medicinas se da por descontado. Soy una persona como TÚ, que colabora (de vez en cuando) con ONGS y hace aportaciones económicas para causas sociales de manera más o menos periódica. No pretendo decirte nada nuevo que no sepas, pero sí me gustaría que escuchases mi propuesta.

Después de mucho tiempo hablando con ONGs, buscando el proyecto adecuado que realmente me hiciese sentir que mi dinero y tiempo iba destinado al 100% a ayudar, tomé la decisión de crear mi propio proyecto durante un viaje a Kenia.

Lo que a continuación te contaré no es solo mi proyecto sino el tuyo, el nuestro. Te prometo que juntos cambiaremos las cosas y encontraremos una razón para pensar que TÚ cuentas y TUS acciones pueden ayudar a mejorar el mundo.

Para ello necesito la colaboración de mis amigos (y los amigos de mis amigos) porque solo si consigo transmitiros mi pasión por el proyecto, todo esto tendrá sentido.

¿Me ayudas?

Me llamo Roberta Di Nicolantonio, vivo en Milán y no creía que de unas vacaciones en Kenia pudiese nacer un proyecto así de importante. He tenido la suerte de estar acompañada en el descubrimiento de esta parte del mundo de una persona con coraje y con muchas ganas de cambiar las cosas, Jesús.

Cuando vimos los problemas de los niños de Watamu me dijo "ven, vamos a hablar con estas familias y con el director del colegio para ayudarles. Tenemos que hacer algo". De esta frase nació todo y se fue estructurando de una manera organizada y muy profesional, que no dejaba cabos sueltos ni improvisaciones que restaran seriedad al Proyecto. Hablamos con bancos, nos reunimos una a una con las familias, buscamos corresponsales allí……

“Importante” es una palabra que utilizamos a menudo, y quien sabe cuántas lo son realmente en nuestra vida. Para mí “importante” es haber tenido la posibilidad de observar una forma de vivir distinta de la mía, ser recibida como una princesa en chozas improvisadas a modo de casa, ver las fotos de los niños de Watamu en el colegio cuando el Proyecto cobró vida y saber que esos niños tendrán un futuro mejor gracias a la educación. Espero que cada uno de vosotros se sienta realmente “importante” y especial por haber permitido que este proyecto sea una realidad.

Mi nombre es Alvaro Portellano y aunque ingeniero de profesión, mis inquietudes siempre han ido más allá de desarrollar una carrera profesional satisfactoria.

Viajar y la aventura siempre han llenado mis huecos de ocio, pero creo que ayudar a los demás es una de las experiencias más gratificantes a las que alguien se puede enfrentar y por eso cuando surgió la oportunidad de colaborar con Jesús y 24 Friends no lo dudé ni un instante‎.

Ahora ya siento que un rincón de Kenia llamado Watamu es parte de mi, y sin duda, trabajar para que los niños de esa región reciban algo tan preciado como una educación de calidad merece dedicación, esfuerzo y pasión. Y en realidad, soy yo quien siente gratitud por poder recibir el cariño sincero de la gente de esa alejada parte del mundo.

24 friends

¿Cómo nace el proyecto?

Durante un viaje a Kenia en el verano de 2013 visitamos Watamu. Es un sitio paradisiaco con estrellas de mar, peces globo, palmeras, agua cristalina y arena blanca. La población autóctona se dedica principalmente a la pesca y al turismo. Bueno, en realidad, teniendo en cuenta que no poseen dinero para invertir en estructuras turísticas, organizan (lo más aventajados) tours por los paraísos naturales de la zona.

Nos sorprendió desde el primer momento la cantidad de niños que había en la playa pidiendo dinero, mientras jugaban con balones improvisados hechos de tela. Vestían con la ropa que éstos les daban al finalizar sus vacaciones y la mayor parte de ellos llevaban mucho tiempo sin ver una ducha. Pocos tenían acceso a una educación de calidad y su futuro era bastante incierto.

Nos informamos en detalle y quisimos “respirar” su realidad. Entablamos amistad con uno de los chicos que ofrecían tours a pie por la playa, Abubakar, “Amedeo” y le hicimos una pregunta sencilla: ¿Cómo podemos realmente ayudar a estos niños de forma útil para su pueblo? Su respuesta fue directa y clara: “Educación”.

Tenía toda la razón. La no posibilidad de educación equivale a no disponer de ninguna posibilidad de futuro. Recuerdo una frase que leí en un libro: “Una vida es digna cuando uno tiene las herramientas para poder cambiar su futuro, sea éste cual sea”. Vimos las cosas con claridad y entendimos que ese podía ser nuestro proyecto!!

Con la educación estos niños podrían desarrollarse y ayudar a su comunidad. Sólo la educación puede realmente cambiar el destino de un pueblo y garantizar su supervivencia a largo plazo.

Pensamos que si directamente conocíamos a las familias de esos niños y su situación, quizás podíamos intentar ayudarles y asegurarnos que nuestras aportaciones irían destinada a un fin concreto.

Pedimos a Amedeo que nos llevase a su pueblo varios días y nos presentase a alguna familia a la cual pudiésemos ayudar en la educación de su hij@. Así hizo. De esa visita surgió también la posibilidad de ayudar al hijo del vecino, y así se fue creando un “efecto dominó” en el cual, el vecino del vecino nos presentaba su situación y nos pedía ayuda.

Cuando visitábamos las casas y conocíamos a las familias y su situación, nos era imposible parar. No pudimos evitar empezar a escribir una lista con el nombre de cada uno de los niños y niñas que nos pedían ayuda. Terminamos con una lista de los 24 niños y niñas cuyas situaciones personales más nos habían impactado.

De ahí surgió la idea del Proyecto 24 Friends. Si lográbamos convencer a 24 personas/amigos para ayudar a esos 24 niños de nuestra lista, podríamos ayudar a 24 familias a cambiar su vida. Por fin habíamos encontrado el proyecto. Sencillo, sin necesidad de intermediarios y con resultados tangibles y fáciles de seguir.

¿Por qué “invertir” en educación?

Según el Compendio Mundial de la Educación 2011 publicado por el Instituto de Estadística de la UNESCO, en África, dos de cada tres niños están excluidos de la educación o la reciben de modo intermitente o deficiente.

La educación es un derecho humano fundamental, y es inherente a todos los niños y niñas. Es crucial para nuestro desarrollo como individuos y de la sociedad, y contribuye a sentar los cimientos para un futuro fructífero y productivo. Velando porque los niños y niñas tengan acceso a una educación de calidad, basada en los derechos fundamentales y en la igualdad entre los géneros, estamos creando una onda expansiva de oportunidades que incidirá en las generaciones venideras.

La educación contribuye a mejorar la vida y a erradicar el círculo vicioso de la pobreza y la enfermedad, allanando el terreno para un desarrollo sostenible. A través de una educación básica de calidad, los niños y niñas adquieren el conocimiento y las aptitudes necesarios para adoptar formas de vida saludables, protegerse del VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual, y asumir un papel activo en la toma de decisiones de índole social, económica y política a medida que transitan desde la adolescencia a la edad adulta.

Los adultos que han recibido una formación están más informados acerca de las prácticas óptimas para criar a sus hijos y se preocupan por la educación de sus hijos. Cada uno de estos niños y niñas tienen un potencial que quizás jamás puedan llegar a desarrollar ni podrán tener acceso a una educación que siente los cimientos para el desarrollo, la transformación, la innovación, la oportunidad y la igualdad.

¿Por qué ayudar a los niños de Kenia?

Kenia está situada en la cosa oriental del continente y tiene frontera con Somalia, Etiopía, Sudán, Uganda y Tanzania. Es un país precioso muy conocido como destino turístico. Es de hecho este sector la principal fuente de ingresos del país. Como para el resto de vecinos africanos, el Sida, que afecta aproximadamente al 10% de la población, es uno de los grandes problemas. A pesar de que Kenia tiene cerca de 1,3 millones de seropositivos, se calcula que solo 550.000 reciben el tratamiento antirretroviral (ARV).

La desnutrición supone una amenaza para la población de las regiones más pobres del país que dependen directamente de una agricultura de subsistencia. Igualmente es especialmente reseñable el problema de los niños de la calle o con familias desestructuradas o analfabetas, viviendo sin acceso a la formación ni a oportunidades que les permitan salir de la marginación social. Con este proyecto cubrimos estos problemas, garantizando la educación necesaria para crecer como personas, concienciación para prevenir enfermedades y alimentación diaria durante su estancia en el colegio, y de manera constante.

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Objetivos de 24 Friends

Conseguir mejoras duraderas en la calidad de vida de los niños más necesitados de Kenia, a través de una educación que les otorgue propósitos y valores a sus vidas.

  El Proyecto inició ayudando a 24 niños pagando:

  • Educación primaria anual
  • Uniforme del colegio, ropa deportiva y zapato
  • Material escolar
  • Transporte diario al colegio
  • Comida

Africa
Los primero 24 niños
Estos son los primeros 24

Sin un colegio donde llevar a estos niños este proyecto no tendría ningún sentido. Por ello, decidimos visitar y conocer el colegio situado en Timboni (muy cerca de Watamu y Malindi), del cual nos habían hablado muy bien.

En dicho colegio me contaban que los niños recibirían una completa educación escolástica y humana, así como comida diaria!!!

Entrarían a las 7 de la mañana y saldrían a las 18:00 lo cual garantizaría a las familias una ayuda en el “control” sobre el niño (así como en la manutención). Estando en el colegio, no se encontraría expuesto a otros peligros.

Nuestro encuentro con la familia propietaria del colegio fue muy positivo. Isabelle Lambert (belga, que lleva cerca de 30 años en Kenia) y Jelani (Keniata), junto a sus hijos y unos motivados profesores, dirigían el colegio con pasión, dignidad, y ética, ofreciendo una “seguridad” que consideramos fundamental en todo proyecto humanitario. El dinero se ingresaría directamente al colegio, sin intermediarios (lo cual evita el problema de la corrupción, algo muy corriente por desgracia en África). El 100% de nuestra ayuda iría a los niños!!

¿Cuándo comienzan las clases y cuánto dura la formación del niño? Las clases de los primeros 24 niños que entraron en el Proyecto 24 Friends comenzaron en enero de 2014. En Kenia el año académico dura 9 meses con vacaciones de un mes después de cada trimestre:
Enero-Marzo: 1er trimestre (Abril: Vacaciones)
Mayo-Julio: 2do trimestre (Agosto: Vacaciones)
Septiembre-Noviembre: 3er trimestre (Diciembre: Vacaciones)

La formación del niño no concluirá hasta que finalice la escuela primaria (aproximadamente a los 14 años). Es importante tener en cuenta que no siempre la edad del niño se corresponde a un determinada curso académico concreto.

Hay 12 cursos académicos que van desde los 2 años hasta los 14 años de media:
Baby Class
Kindergarten 1, 2 y 3
Primary Standard 1,2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8

niños

Después del nivel 8, el niño o niña posee un nivel educativo similar a la educación secundaria europea (considerando que los horarios de las clases son muy intensos durante todo el día y el nivel de la enseñanza es de gran calidad).

Todo este bonito Proyecto comenzó con 24 niños, pero no hemos querido pararnos y por ello hemos elaborado una lista de otros 87 niños y niñas que necesitan nuestra ayuda. Durante nuestra última visita a Watamu nos reunimos con todos ellos y sus familias para conocer de primera mano sus circunstancias personales.

En cuanto al tema de costes, dependiendo del curso en el que los niños participan, los precios varían. Con la intención de simplificar y realizar un reparto equitativo entre todos los participantes en el proyecto, hemos creído oportuno trabajar conjuntamente con el colegio Sawa Sawa Academy en la elaboración de un presupuesto general por los 116 niños y niñas (los 24 originales más los nuevos 87).

Por ello, como ya realizamos con los anteriores 24, hemos dividido el total de los costes entre los 116 niñ@s de tal forma que todos los padrinos aporten lo mismo, como podéis observar en el desglose de costes en este link.

El colegio dispone de un número de cuenta al que realizaremos mensualmente la transferencia. De esta forma, nos aseguramos al 100% que el dinero va directamente al colegio, sin intermediarios. Con el objetivo de reducir los diferentes costes por la transferencia internacional a Kenia que cada persona del Proyecto debería afrontar mensualmente, hemos creado una cuenta en el Banco Santander, el cual nos ofrece unas condiciones muy favorables al tener fines humanitarios.

Cada vez que realicemos una transferencia al colegio, nos cobrará una comisión de 15€ fija sobre la transferencia global (independientemente de la cantidad), lo que supone solamente un pequeño incremento sobre el total.  

 

La cuenta del Banco Santander es:
24 FRIENDS
ES20 0049 1221 91 2110276306

BIC: BSCHESMMXX    

El coste del apadrinamiento para 2016 será de 299,79 € por todo el año (24,98 € al mes).

¿Cómo puedes ayudar y ser uno de los 24 FRIENDS?
En el momento que desees, ponte en contacto con cualquiera de nosotros para que te expliquemos el Proyecto personalmente. Esta web es sólo un “aperitivo” pero disponemos de todo el material necesario para convencerte de que éste ES EL PROYECTO QUE ESTABAS BUSCANDO.


jesuscubero@24friends.org
0034-618295681
(hablo español, inglés e italiano)

robertadinicolantonio@24friends.org
0039-3469603742
(hablo italiano e ingles)

alvaroportellano@24friends.org
0034-638092587
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